En Saigu a veces tenemos que recordarnos que ser una marca joven no significa ser pequeña para atrevernos a disfrutar de lo que estamos viviendo. Todavía nos cuesta creer que con solo siete años repitamos como maquillaje oficial de los Premios Goya por segundo año consecutivo. Pero aquí estamos, a ratos controlando los nervios y a ratos desbordando ilusión, trabajando en equipo y aprendiendo con cada paso de un camino que nos lleva de nuevo hasta la alfombra roja más importante del cine español.
Es un sueño hecho realidad. Lo tuvo Gerard Prats, cofundador junto a David Hart de Saigu. Era 2022, él vivía en Valencia y la gala de los Goya se celebró en la ciudad. Cuando vio el despliegue de famosos y la expectación que generó, solo pudo pensar una cosa: “algún día, Saigu estará ahí”.
Entre ese sueño y nuestra primera vez en los Goya, en 2025, pasaron tres años. Muy poco tiempo. “Parecía imposible para una marca tan joven, pero demostramos que evolucionamos muy rápido”, cuenta Gerard. Porque claro, ese poco tiempo, en Saigu lo aprovechamos al máximo.

El salto a los Goya: de soñarlo a hacerlo
Nuestra primera vez en los Goya tiene que ver con la apertura de nuestra pop-up en Madrid y con un cambio de chip: estábamos deshaciéndonos de una especie de complejo de inferioridad que nos hacía sentirnos pequeños. Tuvimos hasta nuestro propio punto de inflexión cuando nos dimos cuenta de que mucha gente escogía Saigu. "Empezamos a ganar autoestima y a quitarnos creencias limitantes”, recuerda Gerard.
Fue entonces cuando Esmeralda Pérez hizo su magia. Esmeralda es nuestra Chief Revenue Officer, pero en ese momento acabábamos de conocernos. Venía de trabajar en Coty y Shiseido y nos ayudaba como consultora en la apertura de la pop-up en Madrid. Ella todavía no lo sabía, pero estaba a punto de enamorarse de los productos y de las personas que hacen Saigu.

Entonces, llegaron las serendipias. La primera: la pop-up estaba cerca de donde vive una de las responsables de comunicación de la Academia de Cine. Segunda: esa persona era una conocida de Esmeralda. Tercera serendipia: pasó por delante de nuestra pop-up justo cuando Esmeralda estaba dentro.
¿El resto? Pura velocidad. Esmeralda le presentó a Gerard y David, recorrieron el espacio, tocó el producto, escuchó la historia de Saigu y le maravilló que fuéramos una marca española con tanta identidad. Cuarta serendipia: que no hubiera una marca de maquillaje oficial para los Goya 2025 y que la responsable de la organización ya usara Saigu.
“Al cabo de pocos días nos reunimos con la Academia”, recuerda Esmeralda. “Presentamos la marca tal cual es, no prometiendo más de lo que puedes cumplir, escuchando más de lo que hablábamos, entendiendo las necesidades reales de maquilladores, actores, actrices, del equipo de la Academia, del ritmo brutal que se vive esos días…. La confianza se gana estando ahí cuando hace falta, respondiendo, adaptándote, resolviendo problemas y demostrando que puedes estar a la altura”.

Nuestro discurso de agradecimiento es para ellas
Podemos decir que para tener solo siete años hemos llegado bastante lejos. No ha sido algo que Saigu haya construido sin ayuda. Dar con esos productos que se han convertido en imprescindibles en el neceser de miles de personas ha tenido mucho de ensayo y error, de autoexigencia y de chivatazos que solo podían venir de quienes más saben de esto: las maquilladoras profesionales.

Son quienes más productos han probado y quienes más saben de pieles y maquillaje, así que empezar a trabajar con ellas tenía todo el sentido del mundo. Las contactamos por Instagram. A ellas les fascinaba que tuviéramos laboratorio propio y poder asistir a la creación de nuestros productos; y a Saigu, el feedback que recibíamos. Vamos, un win-win.
“La decisión de escucharlas fue el inicio de multiplicar la calidad de Saigu porque juntamos el conocimiento técnico de desarrollo, de fabricación y de ingredientes con quien ha tocado mil caras y nos podía decir si algo funcionaba en todas las pieles o no, cómo favorecía cada tono…”, recuerda Gerard.
La primera que confió en Saigu para un trabajo importante fue Ester Carpes. Estaba haciendo un tour por España para formar a maquilladores y maquilladoras y nuestro iluminador le gustó tanto que quiso incluirlo en la goodie bag de regalo. Después vendrían María Catalá, Marikowskaya, Marina Rosado, Eva Rozalén… con las que no hemos dejado de aprender y seguimos creciendo.

"Mamá, Saigu está en la tele... y en el cine"
En Saigu ya habíamos coqueteado con el mundo del cine y de la televisión. Habíamos mandado nuestros productos a algunas actrices y maquillado a Clara Lago o a Carmen Machi. Era algo esporádico y podría haberse terminado en cualquier momento si no fuera, de nuevo, por ellas: las maquilladoras de series y películas.

Es un mundo completamente distinto en el que Saigu entró sin imaginarnos todo lo que vendría después. Con nuestros productos, la piel de las actrices se veía natural, bonita y muy saludable en cámara y empezaron a llegarnos peticiones. Tanto para maquillar en eventos como de producto. Rara es la semana en la que no recibimos un mensaje tipo: “ha gustado tanto este producto que me ha desaparecido en un servicio. ¿Me mandáis más?”.
Aun así, teníamos un runrún interno que nos llevaba a pensar que eso no iba a ser para siempre. Hasta que llegamos a los Goya. “Fue el punto de confirmar que ya habíamos trabajado de forma amplia y bien, de decir: Saigu está aquí y se queda”, asegura Gerard.
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¿Volver a los Goya? Sí, queremos

Que Saigu estaba preparada para repetir, Esmeralda lo supo cuando nos vio preparar la primera edición. “Cómo se implicaron, crecieron y asumieron la presión sin perder la esencia. Ahí entendí que no era ‘una experiencia’, sino una relación que tenía sentido seguir construyendo. Saigu no era la marca que llegaba por primera vez, era una marca que sabía dónde estaba y qué quería aportar”.
De esa primera vez en los Goya recordamos el baile de emociones. Los nervios y el estrés de tener que establecer procesos, calcular cómo maquillar a los entregadores, definir dónde estaría el punto de retoque durante la gala… Nos costaba imaginar lo que nos explicaban. Al mismo tiempo, teníamos muchas ganas, alegría e ilusión por lo que estábamos viviendo y, aunque suene contradictorio, también tranquilidad.
Esta tranquilidad se la debemos, una vez más, a una maquilladora: Natalia Belda. Ella nos dio la seguridad que necesitábamos en el control del maquillaje, los looks, los procesos…Y eso, en un día en el que todo el mundo está nervioso no tiene precio. Por eso, para esta segunda vez en los Goya también repetimos con ella.

Porque sí, volvemos a los Goya y volvemos porque creemos que Saigu puede estar a la altura de un evento de este nivel (este año, celebran su 40 aniversario), porque somos capaces de generar looks increíbles y porque compartimos con la Academia de Cine el convencimiento de que, ya sea cine o maquillaje, en España se pueden hacer productos muy buenos.
Desde esa primera vez ya ha pasado un año y lo hemos aprovechado para analizar y volver a la alfombra roja todavía más preparados.
También hemos atravesado una pequeña crisis de identidad. De repente, nos dimos cuenta de que habíamos puesto el foco en elevar la marca Saigu y en el maquillaje profesional y sentimos que habíamos perdido por el camino algo de nuestra esencia. Esa naturalidad con la que lo mismo te hablamos del colorete que te consigue un ‘efecto buena cara’ con tres toquecitos que te hacemos un reflexión sobre lo que sienten y viven las mujeres de más de 50.
Tuvimos que bajar revoluciones para reencontrarnos y gracias a eso, podemos decir que volvemos a los Goya siendo más Saigu que nunca. Estamos diseñando un espacio donde se respire calma para que los asistentes puedan disfrutar con intimidad del proceso del maquillaje. Nos hemos propuesto encender un faro de nuestra tranquilidad mediterránea en mitad de una noche mágica, pero de mucho movimiento.

Y sí, vamos a Barcelona decididos a dar ese plus de confianza a todas las actrices que pasen por nuestras manos. Queremos que cuando escuchen que Saigu vuelve a ser el maquillaje oficial de los Goya sientan que de eso ya no tienen que preocuparse.
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