Anatomía de una obsesión: detrás de la creación de los nuevos Lip Gloss

Anatomía de una obsesión: detrás de la creación de los nuevos Lip Gloss

Si cierras los ojos y piensas en un lip gloss, es probable que tu memoria sensorial te lleve a algún recuerdo de los 2000. Hubo un tiempo que el gloss lo fue todo y formó parte de nuestra vida. Amábamos ese efecto espejo y esta estética ultra-jugosa que hoy vuelve a inundar nuestros feeds. Pero aunque fue una época dorada (no tanto por aquellos eyeliners kilométricos y los correctores cuatro tonos más claros) es verdad que aquellos glosses de hace dos décadas tenían también su lado oscuro. Eran muy densos y pegajosos y conseguir ese brillo nos hacía pagar el peaje de la incomodidad y la pesadez en los labios.

Es por eso que a día de hoy el Lip Gloss aún despierta muchas resistencias. Muchas lo aman, otras se mantienen tibias ante la idea de usar uno, y otras simplemente, lo temen y lo rechazan.

Así que cuando en nuestro plan de lanzamientos incluimos este producto sabíamos que el reto sería elevar esa sensación de “qué labios increíbles tengo” que tanto nos gustaba pero con la seguridad de tener un producto cómodo y ligero, dentro de lo que nos permite un gloss.

Encontrar el equilibrio entre brillo y ligereza fue nuestra obsesión en laboratorio

Buscábamos de manera obsesiva la sensorialidad.  En Saigu, el concepto Melting define cómo un producto se funde y se integra con la piel hasta hacerse imperceptible. Pero aplicar esto a un gloss se sentía un poco como un encaje de bolillos. En las primeras fases de formulación, nos dimos cuenta de que si hacíamos la fórmula demasiado fluida, perdíamos ese "cuerpo" que hace que el labio se vea turgente.

Y si le dábamos mucho cuerpo, aparecía el temido fantasma de la pegajosidad. El equipo de laboratorio pasó meses ajustando el "punto de fusión" para conseguir una textura elástica con la que sintiéramos que habíamos dado en el clavo.

Había cosas que nos importaban mucho de la fórmula: que se fundiera, que se moviera con el labio, que no dejara residuos y que el brillo se fuera poco a poco con dignidad.

¿Es un gloss o es un tratamiento? Es terapia para tus labios

Como forma parte de nuestro ADN, los productos que formulamos siempre tienen ese extra que los hace más funcionales. Nos gusta la practicidad y que sean fáciles de usar, pero también que las fórmulas respondan a otro tipo de inquietudes.

Si por ejemplo los labios están más secos o tienen esas pequeñas arruguitas propias del paso del tiempo, muchos glosses pueden acentuarlas, así que el Lip Gloss Melting Plump de Saigu es, además de un producto que deja los labios deliciosamente jugosos, una terapia para ellos.

El ácido hialurónico funciona como una reserva de agua que rellena y alisa la superficie al momento, haciendo que esas pequeñas arruguitas desaparezcan bajo un acabado de brillo intenso y jugoso. Y el péptido voluminizador estimula el colágeno real desde dentro. Juntos actúan como gimnasia pasiva para los labios.

Tú no te das cuenta pero con cada aplicación, además de depositar un brillo cristalino, estás también aplicando una terapia nutritiva que mejora la firmeza y el volumen, y que funciona en todos absolutamente todos los labios.

El gloss es ese punto y final de cualquier maquillaje y todas buscamos lo mismo en él. Un producto práctico que podamos aplicar caminando por la calle o en un semáforo, que nos ahorre tiempo y que, sobre todo, nos haga sentir que tenemos los labios más increíbles del mundo al instante.

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