Es complicado saber cuándo maquillarse se volvió tan complicado… Quizá fue cuando empezamos a oír hablar del famoso contouring, una técnica propia de los rodajes y el teatro, hace unos 15 años. De repente, todo el mundo -con el permiso de Kim Kardashian y auspiciados por los tutoriales de YouTube- sabía esculpir su rostro en unos minutos a golpe de claroscuros y brochas. Todo un fenómeno de masas (en 2017 The New York Times aseguró que vivía su Edad de Oro) que aún hoy sigue siendo un reto para muchísimas mujeres.

Pero la cosa no quedó ahí. Esta tendencia abrió las puertas a una nueva forma de entender el maquillaje: rutinas de muchos pasos, tutoriales imposibles en TikTok, efectos que exigen una destreza profesional… Porque después de ese maximalista contouring llegaron la glass skin, los foxy eyes, el strobing, el under-painting, el boyfriend blush y cientos de anglicismos que nos hicieron pensar que para maquillarse hay que ser una experta y tener a mano todas las novedades habidas y por haber.
El cambio que todas esperábamos
Sin embargo, entre tanto fenómeno viral y tanta moda efímera subyace un sentimiento que comparten muchas mujeres, especialmente según van cumpliendo años: quiero verme bien sin volverme loca. La vuelta a la naturalidad, a potenciar en lugar de cubrir, se ha convertido en un objetivo para muchas generaciones.

Y en esa búsqueda por encontrar en el maquillaje un aliado para el día a día, hay un deseo que destaca sobre los demás: conseguir un efecto buena cara sin complicaciones. Porque sí, a todas nos gusta vernos bien, con esa sensación de haber dormido ocho horas del tirón o de haber pasado una tarde en la playa, pero de forma sencilla, rápida y casi, diríamos, intuitiva.
Los favoritos que necesitas para los 365 días del año
Como sucede en la industria cosmética, resulta casi imposible saber cuántos productos de maquillaje se lanzan al mercado cada año. Aunque sí hay algunas pistas. Como saber que en España, según el último informe de la Asociación Nacional de Perfumería y Cosmética (Stanpa), este mercado supera los 1.100 millones de euros en consumo. Que el mundo mueve más de 46.000 millones y se prevé que casi lo duplique de aquí a 2034. O que hay marcas internacionales que llegan a presentar anualmente 400 referencias para responder a un público cada vez más exigente.

En medio de este colorido bullicio, no es fácil dar con ese flechazo que termina convirtiéndose en tu producto favorito… Porque, honestamente, no hay tantas marcas que ofrezcan sombras, labiales o un blush que combine facilidad de aplicación con versatilidad y larga duración; que funcione en cualquier época del año (¡y a cualquier edad!) aunque no tengas técnica y que, por supuesto, te haga sentir bien rápidamente. Para que en dos minutos y con tres básicos puedas decir, ¡pero bueno, qué buena cara tengo!
Saigu, la marca que hace posible el efecto buena cara para todas
Precisamente, todos esos atributos forman parte del ADN de Saigu y todos nuestros productos. Apostamos por fórmulas honestas e impecables, y nos acercamos la belleza en general y el maquillaje en particular a cualquier persona. Sin importar su edad, su tipo de piel o su destreza con las brochas.

Detrás de cada lanzamiento se piensa en personas reales y rutinas reales. Nada de 10 pasos. Nada de pasarte casi una hora frente al espejo (si es lo que quieres, adelante, pero en menos de cinco minutos puedes estar lista). Una filosofía que se traduce en texturas intuitivas, que se pueden aplicar con los dedos; acabados naturales; fórmulas a prueba del paso de las horas y una piel luminosa de efecto buena cara que es difícil igualar. Al menos de forma tan efectiva y en solo unos minutos.
Hablan quienes más saben: las clientas
Podríamos seguir escribiendo y escribiendo sobre lo sencillo que es pasar de la cara de madrugonazo a la de haber dormido ocho horas del tirón. O cómo hay colecciones, como la veraniega Mediterranean Glow, que tienen el poder de llevar el verano -su luz, su relax, su color- hasta tu piel. Aunque nada mejor que dar voz a quienes ya lo han comprobado en su propio rostro para contártelo.

Cuando menos, es más
Ahora es cuando piensas que vas a encontrarte con una lista de productos imprescindibles de Saigu… Pero no. Hemos llegado hasta aquí para contarte que, en realidad, no se trata de maquillarte más. Si eres de las que solo le gusta el toque infalible de máscara de pestañas y labios, enhorabuena, ¡nunca falla! Tampoco consiste en tener más productos. La industria del maquillaje puede abrumar por tanta oferta y tanto reclamo. La idea no es, ni mucho menos, que te pongas a renovar tu neceser en menos de 24 horas.
El desafío consiste en encontrar lo que realmente te funciona. Eso con lo que te ves más guapa. El labial que te pones siempre, para una reunión de trabajo o para tomarte unas cañas con tus amigas. La sombra que puedes aplicarte, sin miedo a liarla, con unos toques con el dedo. O el blush que puedes llevar en el bolso para cualquier retoque. Porque la belleza actual no va de tener hype, ser viral o crear tendencia. Habla más de sencillez, de naturalidad y de sentirse segura -con todo puesto encima o con un punto de bálsamo labial.
Y ahí, Saigu sí que tiene mucho que decir.
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